domingo, 16 de octubre de 2011

CuenTos de aMor para Ella


Sus ojos  enfermaron progresivamente cuando ella falleció, y terminó por perder la vista. Empezó a vagar por las calles inclinado por el peso de aquella pétrea joroba de soledad, tan fría como los alfileres que agujereaban sus dañadas pupilas. Un alma piadosa tuvo la paciencia de enseñar a leer con los dedos a aquel hombre envejecido  prematuramente. En su rígido aislamiento, el invidente comenzó a compilar todos los cuentos de amor que fueron descubriendo sus dedos. Los apiló e hizo con ellos un fajo pesado.
Se marchó a la montaña callada, para vivir rodeado de la humedad de los árboles y del calor de los cuentos de amor. Con el tiempo…, sus huellas se fueron desgastando entre las páginas de los libros y entre los ásperos troncos gigantes en los que se apoyaba. Pero el anhelo de contar algún día esos cuentos a su amada  le infundía el  vigor suficiente para continuar memorizándolos.
Cuando acabó de retener todas las palabras del último cuento, volvió la luz de ámbar  a sus ojos cetrinos. Entonces pudo admirar embelesado a su mujer, nadando como una ninfa  encantada, en las verdosas aguas del cenagoso pantano que lo estaba esperando.
/AnA GaliNdo/

 IlusTración DiaNa Elliott


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14 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Mejor con ella allí que sin ella aquí.

Que les vaya bien.

Besos.

Marinel dijo...

Un amor rasgando luces.
Un querer cegador cuya mayor ambición es perderse tras los pasos de su amada,para delicadamente, ir soltándo de a poquito ese fajo de cuentos aprendidos para ella.
Magnífico.
Besos.

Gerardo Rivas dijo...

Se paga un alto precio por la esperanza de una espera incierta, en contraposición a una larga ausencia.
No compensa, y ahí es donde radica la tristeza de este relato.
Precioso el texto mi amor, te quiero mucho.

Julie dijo...

Cuentos de amor que merece la pena leer para meditar ante la grandeza del ser y el estar en este mundo, de tantas formas diferentes como seres humanos existen.
Me encanta, Ana. La forma y el fondo. Para pensar largo rato...

Cecy dijo...

Estoy convencida que el amor es lo único que puede salvarnos de todo.
Y seguramente este cuento es el indicado.

Un beso amiga!

Gerardo Rivas dijo...

Sublime tu comentario, te quiero aunque la vida cambie su nombre, mi mariposa blanca.

Juan Pardo dijo...

Tu relato me hace pensar que no hay mayor redención que la del amor , a pesar del dolor y el riesgo de la espera y su frustración.Intenso texto.Besos.

Jose Vte. dijo...

Que pura historia de amor, un relato que llega. El amor, el verdadero amor no conoce fronteras sólo sabe de vidas, aunque ésta sea más allá de la eternidad.

Un abrazo

andré de ártabro dijo...

cuando se ama así a su amada, aunque no ve la luz con los ojos lleva la luz en el alma .
¡Qwé bien nos narras la eternidad!
un placer leerte.
Un beso

Ricardo Miñana dijo...

El amor es ciego, preciosa narrativa,
que tengas una bonita semana.
un abrazo.

Ojosnegros dijo...

Me ha emocionado tu narración, rebosa belleza y amor a raudales.
Besos.

Bee Borjas dijo...

Qué intensidad, querida Ana!
La entrega, la espera, la pérdida.
El amor es capaz de sortear los obstáculos más dolorosos, en pos de una eternidad juntos.
Este texto tuyo duele de tan bello.
Eres asombrosa!
Gracias por inspirarme en cada entrada.
Todo mi cariño para tí!

Ariadna dijo...

hola que tal! estuve visitando tu blog y me pareció interesante, Me encantaría enlazar tu blog en los míos y de esta forma ambos nos ayudamos a difundir nuestras páginas. además estoy segura que su blog sería de mucho interés para mis visitantes!.Si puede sírvase a contactarme ariadna143@gmail.com

saludos

Taty Cascada dijo...

La eternidad del amor. ¿Será real? o es tan sólo un cuento que necesitamos sentir posible, para seguir creyendo en el amor...
Un besito Ana.